PÉSIMA EXPERIENCIA GENERALIZADA
Recurrimos a ellos para vender nuestro piso. Nada más pasar a la sucursal de Canillejas para informarme, me dicen como enorme ventaja respecto a la competencia que "la comisión fija de pago a la inmobiliaria no la paga el vendedor, sino el comprador".
Primera mentira marrullera. Se tarda quince segundos en comprobar que la comisión la paga el vendedor. “Ya, pero como la añades al precio del piso, la paga el comprador”. Parece una broma, pero ese fue el razonamiento. Como intentando engañar a niños. Después hemos sabido que TAMBIÉN cobran al comprador. Arramblan por todos lados.
Después llega la firma de documentos. Como dicen otros escarmentados más abajo, todas las garantías son para ellos, hasta el punto de que ni tan siquiera te dan copia de los contratos suscritos. Tienes que insistir para que te den FOTOCOPIA del contrato.
Puesto que van a comisión fija, les da igual el precio al que se venda el piso, por lo que pronto comienzan las presiones para bajarlo. De hecho, nosotros perdimos una venta ya con el precio cerrado por retraso de la administración en facilitar unos documentos y al siguiente que se interesó por el piso le soplaron la cantidad de cierre del anterior comprador, con lo cual nos abortó cualquier negociación. Recuerdo que, a diferencia de otras inmobiliarias (a tanto por ciento sobre venta), van a precio fijo, por lo que a ellos les da igual el precio al que se venda el piso. Esto deja vendido al vendedor.
Memorable fue el día en el que llaman para comunicar una oferta y te dicen que tienes que ir EN PERSONA a la oficina para comunicártelo, en mi caso, dejando de trabajar y cruzándome Madrid. Cuando les dije que EN NINGÚN CASO me iban a obligar a desplazamientos para comunicarme datos de MI piso, empezaron con consultas “con la central” para ver “si era posible” informar por teléfono. Fue posible. Gran favor. Casi lloro de emoción.
En el momento en que se acepta la oferta, todas las decenas de garantías y prevenciones van a favor tanto de la inmobiliaria como del comprador, que, en nuestro caso, les había adquirido nada menos que tres pisos de una tacada. A partir de ahí actúan como simples sicarios de su gran cliente.
Nos fuerzan a firmar largos plazos de tres meses para ir a notario. Mientras tanto, nosotros seguimos pagando comunidad y la derrama de la casa a favor del caradura del comprador. Cuando protestas, te dicen que el cliente es un "gran comprador" y que “sabe lo que hace porque tiene experiencia”.
Prevenidos por otros casos, dimos de baja los suministros, escarmentados por casos conocidos y aconsejados por la propia compañía eléctrica. Cuando nuestro agente -Adrián- lo supo, fue una de las varias veces que me gritó a lo largo del proceso. Comenzó a decirme muy exaltado que eso dificultaba el alta al comprador. Repito, actuando la agencia como meros sicarios del comprador.
El comprador era de tanta confianza como que, pasado más de medio año de la venta, aún no nos ha abonado su parte del IBI y de otros impuestos, y los vecinos nos llaman desesperados porque no pagan ni la comunidad, ni la derrama, y ni tan siquiera se han puesto en contacto con el administrador.
Pero faltaba el acto final. Intentaron que pagáramos su comisión ANTES de que se firmara la venta. Por supuesto, me negué y dije que se pagaría una vez consumada la venta. Recibimos nuevos documentos para firmar de reconocimiento de deuda, a pesar de que ya estaba firmada desde el comienzo en otro montón de documentos. Imponían un plazo de tres días para el pago desde la venta del piso, lo que parecía razonable a pesar de las brutales y abusivas penalizaciones por cualquier retraso.
Sin embargo, una vez en la notaría, el tal Adrián exigió que el pago se efectuara allí mismo. No voy a describir su tono, pero en algún momento me temí que utilizara la violencia ante el acoso a gritos para que pagáramos en aquel mismo momento. Con LOS TELÉFONOS debimos improvisar las transferencias allí mismo -eran varias, pues el pago estaba dividido entre los diversos vendedores- porque, insisto, el tipo había perdido todo el control y estaba a segundos de ponerse violento.
Fue otra de las muchas veces que tuve que aguantar sus gritos. Y en aquel momento, pensé que incluso algo más.
Costó una gigantesca bronca por nuestra parte que se dignara además a entregarnos una factura por los pagos que le acabábamos de hacer porque pretendían irse con el ingreso hecho en sus cuentas, pero sin entregar ningún tipo de documento. Supongo que pretendería que fuera un pago en negro como también han alertado otros sufridores en esta misma página.
Cuidado. El coste en marrullerías, malos modos y matonismo a favor suyo y de sus compradores acaso no compense el ahorro relativo de dinero. Esta fue nuestra experiencia.
22. heinäkuuta 2025
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